El Banco de España, uno de los edificios más reconocibles del centro de Madrid, abre de nuevo sus puertas al público con un programa de visitas guiadas gratuitas. Esta iniciativa permite a madrileños y visitantes recorrer espacios normalmente inaccesibles y descubrir detalles arquitectónicos y artísticos que rara vez se muestran fuera de círculos institucionales.
Las inscripciones ya están actidas, a través de la web oficial. Los pases cubren fechas desde marzo hasta junio. La demanda suele ser alta, pero quienes estén atentos a la web suelen conseguir plaza sin dificultad.
El programa, que arrancó en octubre de 2025, ofrece cerca de 700 grupos en total. Para acceder es imprescindible identificarse con el DNI y elegir entre dos modalidades de visita, ambas de 90 minutos.
Las visitas generales se celebran los viernes por la tarde y los fines de semana, en horario de mañana y tarde. Además, los lunes y martes hay recorridos guiados por voluntarios del propio Banco de España, en grupos más reducidos y con un enfoque más personal.
Los centros educativos también pueden solicitar visitas los miércoles y jueves por la tarde. Estas sesiones, dirigidas a estudiantes desde la ESO hasta la universidad, incluyen materiales pedagógicos y buscan acercar el patrimonio del Banco a las nuevas generaciones.
Durante el recorrido, los visitantes acceden a espacios emblemáticos, como la Escalera Imperial, el Patio de Efectivo –donde se ubica la biblioteca– y el recientemente restaurado Salón de Cobradores, que mezcla elementos neoárabes y hierro fundido.
La famosa cámara del oro no forma parte del itinerario, sí se pueden contemplar obras de arte como retratos de Goya a antiguos directores del Banco Nacional de San Carlos y fotografías de Annie Leibovitz de los actuales reyes.
El Banco de España, situado en la confluencia de la calle de Alcalá y el paseo del Prado, es mucho más que una institución financiera. Su sede, inaugurada a finales del siglo XIX y ampliada en varias ocasiones, es un ejemplo de la arquitectura monumental que define el eje cultural de Madrid.
El edificio ha sido testigo de la evolución urbana y económica de la ciudad, y su apertura al público refuerza la tendencia de acercar el patrimonio institucional a la vida cotidiana de quienes caminan por el centro.