Los grafiteros sancionados en Madrid se convierten en "verdaderos apóstoles de la limpieza", tras sustituir sus multas por trabajos para eliminar pintadas, después de que 70 infractores hayan limpiado cerca de 6.000 metros cuadrados de grafitis, en el marco del nuevo protocolo municipal, en vigor desde finales de 2024, según ha destacado este martes el delegado de Urbanismo, Medio Ambiente y Movilidad, Borja Carabante.
En total, estos participantes han sustituido sanciones por valor de 143.850 euros a cambio de 2.724 horas de trabajo, una medida que ha contribuido a reducir un 26% la superficie grafiteada en la ciudad en 2025, junto a un descenso del 8,3% en el número de sanciones.
Durante una visita en el parque de la Bombilla, donde seis sancionados, entre ellos un menor, eliminaban pintadas, Carabante ha resaltado el efecto pedagógico del programa. "Lo importante no es sólo limpiar, sino la concienciación", ha subrayado, destacando que los participantes "se dan cuenta del daño que ocasionan" y trasladan ese mensaje a su entorno.
Así, en el balance del primer año del nuevo protocolo municipal, refleja que 70 personas se han acogido a esta medida y han limpiado cerca de 6.000 metros cuadrados de grafitis, una superficie equivalente a una de las fachadas de la Torre Picasso.
El delegado ha señalado que los sancionados "se dan cuenta del daño que ocasionan", así como "de la dureza del trabajo" y "del esfuerzo de los barrenderos", además del coste que asume el Ayuntamiento, que destina unos 12 millones de euros anuales a estas labores.
Los trabajos se han desarrollado en 15 zonas de 11 distritos de la capital, en espacios como parques, túneles y calles especialmente afectados por pintadas, entre ellos Moncloa-Aravaca, Carabanchel, Latina, Usera o Fuencarral-El Pardo.
El sistema de conmutación establece una equivalencia entre la multa y las horas de trabajo. Según los datos que compartidos este martes, el máximo registrado hasta ahora ha sido de 80 horas de trabajos sustitutivos, equivalente a una sanción de unos 3.000 euros.
Las sanciones por grafitis oscilan entre los 300 y los 6.000 euros, en función del tamaño de la pintada y la reiteración, tras la modificación de la ordenanza en 2022. Desde 2024, la conmutación se realiza exclusivamente mediante trabajos de limpieza.
Durante la visita, seis grafiteros, entre ellos un menor, participaban en estas labores en el muro que separa el parque de las vías por donde circulan los trenes de Cercanías Madrid. Uno de ellos, sancionado con 1.600 euros, ha asegurado que estos trabajos "quitan las ganas de volver a grafitear" y ha reconocido que supone "perder tiempo de trabajo y de estudio".
Otro joven, con una multa de 2.500 euros, ha optado también por conmutarla por 40 horas de trabajo porque "es mucho dinero" y prefiere realizar estas tareas antes que pagarla. Ambos coinciden en que la experiencia permite "ver el daño" causado.
No obstante, el primero ha planteado la posibilidad de acumular todas las sanciones a la hora de realizar estos trabajos ya que solo se pueden sustituir una vez, lo que obliga a pagar el resto de multas en caso de acumulación.
Los datos que maneja el Ayuntamiento apuntan a una reducción de esta práctica en 2025. La superficie grafiteada se ha reducido un 26% y las patrullas antigrafitis dentro del servicio de limpieza urgente (SELUR) realizaron 52.231 intervenciones, unas 180 al día de media y un 7,6% menos que el año anterior, limpiando 363.097 metros cuadrados.
En paralelo, el número de expedientes sancionadores descendió un 8,3%, hasta 331, mientras que el importe medio de las multas cayó casi un 26%, pasando de 2.571 euros a 1.906 euros.
Según ha destacado Carabante, la labor de estas patrullas antigrafiti tiene un "efecto disuasorio", ya que la rápida eliminación de las pintadas reduce el tiempo disponible para realizar grafitis de mayor tamaño.
El perfil de los participantes es mayoritariamente joven. El 67% tiene entre 18 y 29 años (47 personas) y un 16% son menores de edad (11), mientras que el resto se reparte entre los tramos de 30 a 39 años y de 40 a 64, ambos con un 9%. Por nivel de estudios, el 26% cuenta con formación universitaria y un 10% con estudios de posgrado, frente a un 19% que cursa la ESO, un 16% con grado superior, un 14% con grado medio y otro 14% con bachillerato o ESO completa.
Además, el 89% otorga la máxima puntuación a la posibilidad de sustituir la sanción por trabajos de limpieza, mientras que el 80% destaca su carácter educativo y su eficacia tanto para reparar el perjuicio causado como para concienciar sobre el cumplimiento de la normativa.
Para el Ayuntamiento, la clave está en ese cambio de conducta. Según ha destacado Carabante, tras participar en estas labores, muchos sancionados dejan de grafitear y trasladan ese mensaje a otros, por lo que el Ayuntamiento se encuentra "en el buen camino", con "cada vez menos grafitis", que se limpian "más rápido" y con un mayor efecto de concienciación.