Banca March presenta 'Thomas Houseago. Esculturas. Jardín Banca March', una nueva exposición con la que reabre al público el jardín de su sede madrileña. Se trata de la primera exposición en España del artista británico Thomas Houseago, reconocido internacionalmente por sus innovadoras esculturas monumentales. Podrá visitarse hasta el 30 de octubre, de forma gratuita y con inscripción previa.
Concebida en colaboración con la firma internacional especializada Vande y comisariada por Anne Pontégnie, forma parte de los actos organizados por Banca March para celebrar su centenario. De esta manera, la entidad reafirma su compromiso histórico con el arte y la cultura y, al mismo tiempo, conecta sus valores tradicionales con su nuevo lema: 'Un futuro con historia'.
"Las obras de Thomas Houseago que nos acompañarán durante este año de celebración son un recordatorio de esta idea: que el futuro de nuestra entidad encontrará en los valores de su pasado la inspiración para seguir creciendo y evolucionando", sostiene Jose Luis Acea, consejero delegado de Banca March.
La muestra reúne siete esculturas de grandes dimensiones, distribuidas por los distintos espacios del jardín, que el artista realizó entre 2008 y 2025. El conjunto ofrece una visión representativa de su trayectoria y evolución artística, marcada por el uso de materiales tradicionales, como el yeso, la madera o el bronce, y por la figura humana como eje central de su investigación. En palabras de la comisaria, Anne Pontégnie, “la escultura de Houseago posee una capacidad singular para expresar fuerza y vulnerabilidad a la vez”.
Entre las obras expuestas, destacan 'Large Walking Figure I' (Leeds), 2013, una figura de casi cinco metros de altura que enfatiza la escala monumental característica del artista, y la reciente 'Janus - Mirror - Figure', 2025, que ejemplifica el cruce entre influencias primitivas y lenguaje contemporáneo que define su práctica.
Thomas Houseago cuenta con más de 30 años de trayectoria y ha sido reconocido como uno de los escultores contemporáneos más destacados de su generación. Nacido en Leeds, Inglaterra, vive y trabaja en Los Ángeles desde el 2004 y ha expuesto en prestigiosas galerías e instituciones como la Royal Academy de Londres, Galleria Borghese de Roma y Centre Pompidou de Metz. Esta es, sin embargo, la primera vez que presenta su obra en España.
Desde los inicios de su carrera, Houseago ha mostrado un profundo interés por la figura humana, una inquietud que lo vincula con la tradición clásica y, en particular, con la escultura griega.
Sin embargo, lejos de perseguir la perfección idealizada de la Antigüedad, su obra se orienta hacia una exploración más cruda y directa del cuerpo para expresar la complejidad de la experiencia humana.
El artista recurre a materiales tradicionales como el yeso, la madera o el bronce (que combina con elementos industriales, como varillas de hierro, y cáñamo) no sólo por su potencial formal, sino por su capacidad de conectar con lo más esencial y primitivo del ser humano, así como con su capacidad de transformación vital. El uso de estos materiales le permite establecer un diálogo entre pasado y presente, entre lo ancestral y lo contemporáneo.
Su proceso de trabajo, deliberadamente visible, es otro de los elementos clave de su práctica. Houseago modela directamente con las manos o con herramientas sencillas, dejando al descubierto las huellas del gesto, las uniones y las tensiones de la materia. Este enfoque otorga a sus piezas una cualidad casi performativa, en la que el proceso de creación forma parte inseparable del resultado final.
El interés de Houseago por el diálogo entre pasado y modernidad no sólo se refleja en su forma de trabajar los materiales, sino también en sus referentes.
Su obra está atravesada por influencias que van desde la Antigüedad hasta artistas como Rodin, Brancusi, Giacometti o Picasso, y se extiende a iconos de la cultura popular, como Ziggy Stardust, de David Bowie, o Darth Vader, de George Lucas.
A través de esta combinación, el artista construye un lenguaje híbrido, en el que lo clásico y lo contemporáneo conviven de manera natural.
Esta mezcla entre lo antiguo y lo contemporáneo, entre materiales tradicionales e industriales y entre distintas formas de expresión, genera una hibridación característica en la obra de Houseago. Un enfoque que conecta con la condición descrita por la filósofa Donna Haraway en 'El manifiesto cyborg': “A finales del siglo XX, nuestra época, una época mítica, todos somos quimeras, híbridos teóricos y fabricados de máquina y organismo; en resumen, somos cyborgs”.
En conjunto, la exposición supone una oportunidad para acercarse al trabajo de Houseago y comprender desde cero la amplitud de su lenguaje escultórico. Las piezas seleccionadas permiten recorrer sus principales líneas de investigación y descubrir así la coherencia de una práctica que integra tradición e innovación, desde una perspectiva profundamente contemporánea.
Ubicado en la calle de Castelló, en el distrito de Salamanca, el jardín de Banca March constituye una isla verde a la sombra de un emblemático edificio de principios del siglo XX.
El modelo de paisajismo con el que está diseñado se caracteriza por la integración entre arte y naturaleza, que convergen y se fusionan en un espacio de más de 1.600 metros cuadrados.
Entre su densa vegetación se distribuyen varios estanques junto a esculturas de diversos artistas contemporáneos de gran relevancia, como Cristina Iglesias.
Aunque comparte manzana con la sede de la Fundación Juan March, se trata de un espacio único y diferenciado, que sólo se abre al público durante periodos de especial relevancia como en esta ocasión, en la que Banca March quiere compartir el jardín con toda la ciudadanía con motivo de su centenario.