Los contribuyentes de IRPF marcan cada vez menos las casillas de la declaración de la renta que permiten destinar un 0,7 % de su tributación a la Iglesia Católica, a actividades de interés social o a ambas, aunque todavía suponen seis de cada diez.
La Agencia Tributaria ha analizado la evolución de estas casillas, que están en funcionamiento desde su creación en la ley de presupuestos de 2007, en el informe anual de recaudación de 2025, publicado a finales de abril.
En 2007, el primer año en vigor, un 34,1% de los contribuyentes marcó la casilla para destinar parte de su cuota íntegra a actividades de interés social; un 21,7%, la de la Iglesia, y un 12,7%, ambas. El 31,5% restante optó por no marcar ninguna.
Desde entonces, constata la Agencia Tributaria, estas cuatro posibilidades han tenido una evolución muy dispar, con un peso creciente de la opción sin marcar y un fuerte descenso en la casilla de la Iglesia.
De acuerdo a los datos del informe, el porcentaje de contribuyentes que marca únicamente la casilla de la Iglesia ha ido bajando progresivamente, sobre todo a partir de 2012, hasta suponer sólo el 10,1% del total en 2024, el último ejercicio del que hay información.
También ha bajado, aunque en menor medida, el porcentaje de contribuyentes que marca únicamente la casilla de fines sociales, que ha pasado del 34,1% en 2007 al 29,9%, en 2024.
En cambio, la opción de marcar ambas casillas arrancó en un 12,7% para después crecer, hasta superar el 20% de las declaraciones de IRPF en 2015, un nivel en el que se ha mantenido desde entonces –20,5%, en 2024, tras un ligero descenso en los últimos años–.
Los contribuyentes que deciden dejar sin marcar ambas casillas, que suponían un 31,5 % del total en 2007, han ido aumentando, sobre todo a partir de 2016, hasta representar el 39,5% en 2024.
El análisis de la Agencia Tributaria también examina el perfil de los contribuyentes en función de la renta que han declarado, lo que muestra una tendencia muy clara: las rentas bajas marcan menos las casillas de Iglesia y fines sociales que las altas.
La opción de dejar sin marcar las casillas es la preferida para todos los grupos de contribuyentes que declaran menos de 30.000 euros –superando el 40% del total en las de menos de 21.000 euros–, pero sólo representan el 22,6% de las declaraciones de entre 60.000 y 150.000 euros y el 21,9% de las de más de 150.000 euros.
En sentido contrario, menos de uno de cada cinco contribuyentes que declaran hasta 21.000 euros se decanta por marcar ambas casillas, una opción que es la favorita para los declarantes de más de 150.000 euros, con un 30,3% del total.
Los contribuyentes que marcan únicamente la casilla de la Iglesia Católica se incrementan a medida que lo hace la renta: suponen menos de uno de cada diez para todos los grupos de menos de 30.000 euros, pero aumentan al 12,8% para contribuyentes con ingresos de entre 30.000 y 60.000 euros, al 16,2%, para aquellos entre 60.000 y 150.000 euros y al 22,7%, para los de más de 150.000 euros.
La casilla de fines sociales, por su parte, encuentra especial aceptación en los contribuyentes con rentas de entre 21.000 y 150.000 euros, donde supone más del 30% del total, y acapara más del 20% de las declaraciones en todos los colectivos salvo el de bases negativas y cero.
En la campaña de la renta de 2024, se destinaron a la Iglesia Católica y las actividades sociales 968 millones de euros de la recaudación como resultado de esta política.
En concreto, la Iglesia obtuvo 401 millones (149 millones de los contribuyentes que marcaron su casilla y 252 millones de los que marcaron las dos), una cifra que se eleva hasta los 423 millones cuando se suman las aportaciones de País Vasco y Navarra, que no forman parte del régimen común.
Por su parte, los fines sociales obtuvieron 567 millones, 315 millones de quienes solo marcaron su casilla y 252 millones de quienes marcaron las dos.
Si no se marca ninguna de las dos casillas (la 105 de la Iglesia Católica, ni la 106 de Actividades de Interés Social), el dinero se lo queda el Estado y se imputa a los Presupuestos Generales del Estado, para destinarse a diferentes fines en función de las necesidades de cada ejercicio fiscal.
Esto significa que: tú no eliges el destino: En lugar de elegir que ese 0,7% de tus impuestos vaya a proyectos sociales de ONG o al sostenimiento de la Iglesia, dejas que el Estado decida su uso según sus presupuestos.
Muchos contribuyentes desconocen que se pueden marcar ambas casillas de forma simultánea, lo que permite destinar el en total (el 0,7% a cada una) sin que suponga pagar más impuestos, ni recibir menos devolución.
También es importante saber que no ahorras dinero: dejar las casillas en blanco no afecta al resultado de tu declaración. Pagarás lo mismo o te devolverán lo mismo que si las marcaras.
En cualquier caso, es una opción válida: no marcar ninguna es perfectamente legal y simplemente implica que prefieres que esos fondos financien servicios públicos generales, en lugar de programas específicos de entidades sociales o religiosas.