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Radiofrecuencia, contra el fraude en la PAU

Los examinadores recogen los dispositivos electrónicos en el primer examen de la PAU 2026, en la Facultad de Ciencias de la Información de la Universidad Complutense de Madrid. (Foto: Agencias).

Creen que el uso será "minoritario" y se irán adaptando las medidas en los próximos años

Redaccion | Martes 02 de junio de 2026
Las universidades públicas de Madrid implementan, por primera vez, dispositivos de radiofrecuencia para detectar fraude en la Prueba de Acceso a la Universidad (PAU). Se destaca la preocupación por las tecnologías imperceptibles y que se seguirán en esta línea para garantizar la igualdad en los exámenes.

Las seis universidades públicas de la Comunidad de Madrid, que acogen en estos días los exámenes de la Prueba de Acceso a la Universidad (PAU) del curso 2025/26, utilizan, por primera vez, dispositivos de radiofrecuencia para detectar fraude.

Así lo ha detallado este lunes la vicerrectora de Estudiantes de la Universidad Complutense de Madrid (UCM), Rosa de la Fuente, con motivo de los exámenes de la Selectividad que se desarrollan hasta este jueves en la región.

"Siempre decimos que no pueden tener los dispositivos, que tienen que estar apagados, pero es verdad que nos preocupan dispositivos que son imperceptibles, como los 'micropinganillos' o las gafas de Inteligencia Artificial (IA) generativa. Nos preocupa todo lo que pueda servir para cometer fraude", ha apuntado.

Ante la "proliferación" de formas de fraude académico que están utilizando los entornos digitales, los centros universitarios, asesorados también por los centros de Secundaria, han desarrollado medidas especiales, como pasar aleatoriamente dispositivos de detección de radiofrecuencias para evitar que "haya comunicaciones y que se pueda utilizar estos medios para copiar".

Detectar, sin perturbar

Esta herramienta detecta si hay un móvil encendido o aquellos objetos que no se perciben a primera vista. La finalidad es no perturbar el aula mientras se hace la prueba. Cuando un vocal del aula va a detectar algún teléfono que esté encendido, el dispositivo vibra.

Si el vocal no sabe exactamente a quién pertenece el dispositivo o tiene dudas, lo recolocará en el aula en otro sitio. En cualquier caso, tendrá que seguir un protocolo: marcar el examen y dejar al estudiante que continúe la prueba para velar por la presunción de inocencia del estudiante.

"El tribunal de sede determinará la tipología de la falta. Si es grave, va a conllevar probablemente un suspenso y una no calificación de ese examen. Si hay reiteración o lo que encontramos es una conversación con un pinganillo, será falta muy grave y podrá incluso no solamente suspender ese examen, sino toda la prueba. Tenemos que garantizar la igualdad de mérito entre todos los que participan en la prueba", ha defendido de la Fuente.

Adaptación en los próximos años

La vicerrectora de Estudiantes de la Complutense ha reconocido que la tecnología "avanza a unas velocidades que no sabemos", por lo que el año que viene volverán a revisar este protocolo, para tomar las medidas que "sean necesarias".

"Pero, yo creo que es verdad que el que se esté jugando la prueba de hoy, no va a hacer uso de estas tecnologías. Yo creo que va a ser muy minoritario, pero sí que es disuasorio y que iremos adaptando la tecnología hasta que encontremos las medidas suficientes", ha subrayado.

En este sentido, ha señalado que los vocales del aula tienen la instrucción de hacer una vigilancia "activa, quizás más que ningún año", para detectar comportamientos a los que "normalmente no se prestaba atención". "Queremos ver cómo funciona", ha aseverado.

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