El Ministerio de Educación, Formación Profesional y Deportes ha publicado en su página web una nueva 'Guía para el diseño de protocolos contra el acoso y el ciberacoso', concebida como un marco común de referencia para las comunidades autónomas y los centros educativos.
El documento busca unificar conceptos, criterios normativos y pautas de actuación, con el fin de favorecer una respuesta coordinada frente a estas situaciones en todo el territorio nacional.
La ministra de Educación, Formación Profesional y Deportes, Milagros Tolón, presentó la guía el pasado mes de abril ante la Comisión Permanente del Observatorio Estatal de la Convivencia Escolar, en la que están representados los distintos sectores de la comunidad educativa. El documento puede consultarse y descargarse de manera gratuita en la página web del Ministerio.
En el prólogo, Tolón destaca que la guía pone el acento en la prevención, la detección precoz, la reparación del daño y la recuperación de los vínculos dentro de la comunidad educativa. Asimismo, incorpora una perspectiva inclusiva y presta especial atención al alumnado que se encuentra en situaciones de mayor vulnerabilidad.
Uno de sus principales objetivos es facilitar la identificación temprana de posibles casos de acoso y asegurar el acompañamiento de los menores afectados. Para ello, recoge indicadores de alerta, establece canales seguros de comunicación y notificación y articula un procedimiento que abarca desde la detección inicial hasta el seguimiento posterior.
El Ministerio señala, además, que estas pautas pretenden proporcionar una mayor seguridad jurídica al profesorado y a los equipos directivos.
La prevención ocupa también un lugar destacado. La guía propone impulsar en los centros una cultura de paz y convivencia, mediante medidas como los planes de acogida para el alumnado de nueva incorporación, actuaciones específicas para facilitar el paso de Primaria a Educación Secundaria Obligatoria (ESO) y fórmulas de participación de los propios estudiantes, entre ellas los consejos de infancia o los denominados patios activos.
El documento diferencia, además, el acoso escolar de los conflictos ordinarios entre alumnos, incorpora una perspectiva interseccional para analizar posibles factores de vulnerabilidad y establece una hoja de ruta estructurada en siete fases para diseñar y aplicar los protocolos de intervención. En este proceso se priorizan la protección del alumnado, el enfoque restaurativo y la reparación del daño causado.