Hortaleza

Poyecto pionero de inclusión, en Manoteras

La consejera de Familia, Juventud y Asuntos Sociales, Ana Dávila, ha conocido su día a día en este inmueble, ubicado en la parcela de la Residencia de Mayores Manoteras, en el distrito de Hortaleza. (Foto: Comunidad de Madrid).

La consejera Dávila ha visitado este inmueble, situado en el recinto de la Residencia de Mayores Manoteras

Redacción Este | Jueves 17 de septiembre de 2026
Cuatro adultos con discapacidad intelectual han inaugurado en Manoteras la primera vivienda pública de autonomía en Madrid, donde disfrutan de mayor libertad e independencia. Con apoyo de educadores, organizan sus tareas diarias y desarrollan habilidades sociales y laborales.

Un total de cuatro adultos con discapacidad intelectual han estrenado, en Manoteras, la primera vivienda de autonomía de gestión pública de la Comunidad de Madrid para personas que han decidido iniciar un proyecto de vida independiente, en el que aseguran tener "más libertad" y poder organizarse "solos".

Las cuatro personas que residen desde su apertura, el pasado mes de mayo, tienen empleo gracias al Proyecto de Empleabilidad de la Agencia Madrileña de Atención Social (AMAS).

La consejera de Familia, Juventud y Asuntos Sociales, Ana Dávila, junto al concejal de Hortaleza, David Pérez, han conocido este martes su día a día en este inmueble, ubicado en la parcela de la Residencia de Mayores Manoteras, en el distrito de Hortaleza.

El recurso cuenta con ocho plazas y está en un recinto rodeado de césped y tranquilidad. Está distribuido en cuatro habitaciones individuales, dos dobles, salón, cocina, baños y una pequeña zona exterior ajardinada. Así, se distribuye en cinco plantas, incluida una planta sótano y una terraza. En la planta inferior se encuentra la cocina; en la planta de entrada, el salón; y en las plantas superiores, las habitaciones, la terraza y ascensor para ser 100% accesible.

En este caso, solo está ocupado por cuatro personas: Silvia, Miguel, Emilio y Aitana, que tienen discapacidad intelectual, pero viven solos e independientes, aunque reciben la ayuda de dos educadores durante el día para organizarse en sus tareas.

La cocina tiene, además, una terraza y un gran tablón donde apuntan las tareas del hogar que tienen que hacer cada día y quién de los cuatro se debe ocupar de ellas. Cambio de sábanas los fines de semana, limpieza de baños, revisar alimentos, armarios o ir a la compra son algunas de las actividades que hacen juntos los cuatro.

Independientes, con ayuda de dos educadores

Además, tienen escritos los teléfonos de emergencias, de mantenimiento del ascensor o policía, porque la noche la pasan solos. Únicamente van dos educadores cada día cuya actividad está orientada a que desarrollen una vida independiente, su inserción social y laboral.

Así, les ayudan a mantener hábitos y rutinas saludables, a fomentar la convivencia y su autogestión. Uno de ellos es Faustino Arroyo que entra a las 15.00 horas cada día, hasta las 22.30 horas y le hace el relevo a su compañera de las mañanas, que tiene horario de 7.30 a 15.00 horas.

Algunas de sus funciones son acompañarles en el día a día en la convivencia o los conflictos que puedan tener para realzar "su autonomía". "Hacemos tareas tan sencillas como ir a la compra u organizar sus horarios", explica.

Asimismo, cuenta que planifican su vida diaria, los recursos económicos que disponen y el tiempo de ocio para crear "arraigo" con ellos en el barrio, aunque remarca que son ellos los que deciden su propia vida, hecho que hace que desarrollen "sus propias habilidades y destrezas".

Los primeros convivientes

Mientras Aitana enseña su habitación a los medios y a la consejera, explica que es acuario de horóscopo y como buena acuario no le gusta mucho "acatar órdenes". Es por ello por lo que destaca que en el piso está "más libre".

Esta joven de 21 años es la más pequeña del piso y su vida ha cambiado por completo, pues ha pasado de estar en una residencia a tener su propia independencia. "Estoy muy contenta, porque me siento más libre", subraya. Además, cuenta que en estos cuatro meses que lleva residiendo en el lugar ha aprendido a cocinar y a relacionarse con sus amigos, porque los cuatro se "organizan genial y se llevan muy bien".

Además, Aitana se levanta y va a trabajar a la pizzería Papa Johns de Arturo Soria. Después, hacen talleres de pintura, deporte, cerámica o textil en el centro Nazaret, donde destaca que tiene muchos amigos.

También se van de vacaciones, como Miguel, que este año ha ido a Torrelavega y Galicia en sus días de descanso, porque trabaja de auxiliar de limpieza. Para él, su vida también ha cambiado y se siente "más activo y contento", porque antes vivía con sus padres.

"Discrepancias" negociadas

Si algo ponen en valor estas cuatro personas es que si en algún momento, como al principio de su estancia, tenían discrepancias, lo solucionaban "directamente". Así lo ha manifestado Emilio, que también trabaja en una pizzería en Sanchinarro desde hace más de cinco años.

"Estoy más independiente, feliz y mis padres ya no mandan en mi vida", subraya, aunque destaca que va siempre a verles los fines de semana. Además, cuenta que hacen actividades de ocio juntos y queda con amigos.

Esta vivienda, a la que la Consejería de Familia, Juventud y Asuntos Sociales ha destinado más de 650.000 euros, procedentes de Fondos Europeos, cuenta con una superficie de 274 metros cuadrados.

El Gobierno regional ha aprobado recientemente una inversión de 59,7 millones de euros para la atención integral en viviendas comunitarias de personas con discapacidad intelectual, mediante contratos con distintas entidades sociales. El nuevo Acuerdo Marco para los próximos cuatro años recoge un incremento de 142 nuevas plazas hasta alcanzar las 500 y un aumento cercano al 30% en la financiación por plaza.

TEMAS RELACIONADOS: