La Residencia de Estudiantes, las salas del Museo del Prado, el Teatro Español o los bares donde descubrieron el 'jazz' y disfrutaron de los cócteles forman parte del Madrid de Federico García Lorca, Salvador Dalí y Luis Buñuel.
La guía 'El Madrid de Dalí, Lorca y Buñuel' del Ayuntamiento de Madrid hace un recorrido por estos lugares y permite reconstruir los años en los que el poeta, el pintor y el cineasta coincidieron en la capital a principios de la década de 1920 en la Residencia de Estudiantes, uno de los centros de recepción y difusión de las vanguardias europeas.
La ruta tiene su núcleo en la Colina de los Chopos, en el distrito de Chamartín, bautizada así por Juan Ramón Jiménez. Allí se instaló, en 1915, la Residencia, inaugurada cinco años antes en la calle de Fortuny e inspirada en los principios de la Institución Libre de Enseñanza.
Además de alojar a jóvenes artistas y escritores, fue un foro de intercambio intelectual por el que pasaron figuras como Albert Einstein, Marie Curie, Marinetti y Le Corbusier. En ese entorno, la formación científica convivía con la creación artística. Así, Buñuel trabajó durante un tiempo en la Sección de Entomología del Museo de Ciencias Naturales, situado en la misma colina.
Las visitas al Museo del Prado también formaban parte de la educación de los residentes. Según recoge la guía, el pintor José Moreno Villa dirigía con frecuencia estos recorridos, que acercaban a los estudiantes a las obras de los grandes maestros.
Velázquez fue una referencia para Dalí, mientras que el folleto relaciona las pinturas de El Bosco, como 'El jardín de las delicias' o 'La extracción de la piedra de la locura', con el universo surrealista en el que se mezclan deseo y realidad.
La formación del pintor catalán estuvo también vinculada a la Escuela de Bellas Artes de San Fernando, donde comenzó a estudiar en 1922. Su etapa terminó con la expulsión, en 1926, después de afirmar que ningún profesor estaba en condiciones de examinarlo.
El itinerario enlaza estas referencias con el Museo Reina Sofía, cuya colección incluye obras de Dalí como 'El rostro del gran masturbador' y 'Muchacha en la ventana', además de dibujos de Lorca. La guía incorpora asimismo 'Un perro andaluz', fruto de la colaboración entre Buñuel y Dalí, como una de las conexiones entre sus respectivas disciplinas.
El Teatro Español une las trayectorias de Lorca y Dalí en momentos diferentes. El poeta estrenó allí 'Yerma', en 1934; tres décadas después, el teatro acogió una producción de 'Don Juan Tenorio', de José Zorrilla, con decorados del pintor.
Fuera de las aulas y los museos, la música y los bares completan este mapa cultural. Buñuel y Dalí descubrieron el 'jazz' en el Rector's Club, situado en la planta baja del Hotel Palace. El cineasta recordaría en sus memorias que su entusiasmo por esta música le llevó a tocar el banjo y a escuchar discos estadounidenses mientras preparaba bebidas con ron.
Otro de los establecimientos vinculados a Buñuel es Museo Chicote, la coctelería que Perico Chicote inauguró en 1931 en la Gran Vía y que el director consideraba la "Capilla Sixtina de los martinis".
La huella de Dalí alcanza también el espacio público, con el monumento que regaló a Madrid, en 1986. Se trata de un homenaje a su esposa Gala, que fue declarado, en 2010, como Bien de Interés Patrimonial (BIP) de la Comunidad de Madrid.
El conjunto escultórico se encuentra situado en la plaza de Salvador Dalí, en el distrito de Salamanca. Está compuesto por un dolmen de 14 metros y una escultura sobre pedestal de casi tres metros y medio, realizados en piedra, granito y bronce.
La figura humana es una adaptación de la escultura que realizara el artista en 1969, titulada 'Homenaje a Newton', a su vez basada en una pequeña imagen representada en la obra pictórica 'Fosfene de Laporte', de 1932. La idea de Dalí fue la de erigir un monumento a la ciencia y a la técnica como expresión de los máximos logros de la Humanidad.