Madrid

Los rebaños vuelven a cruzar el centro de Madrid

Carabante y el concejal delegado de Limpieza y Zonas Verdes, José Antonio Martínez Páramo, acompañando al rebaño por las calles de Madrid y en el acto de la plaza de la Villa. (Foto: Ayuntamiento de Madrid).

Pone en valor el papel del pastoreo en la conservación de los pastizales y las vías pecuarias y en la prevención de incendios forestales

Redaccion | Domingo 25 de octubre de 2026
Madrid celebró la XXXIII Fiesta de la Trashumancia, con el paso de 1.250 ovejas y 160 cabras por el centro. En la plaza de la Villa, el delegado Borja Carabante recibió el pago simbólico de maravedís previsto en la Concordia de 1418.

Madrid ha celebrado este domingo la XXXIII Fiesta de la Trashumancia, una cita que ha vuelto a llenar de tradición ganadera el centro de la capital con el paso de 1.250 ovejas y 160 cabras.

La iniciativa, que se celebra en la ciudad desde 1994, ha reunido a pastores, ganaderos y ciudadanos en torno a una práctica ancestral que continúa desempeñando un papel fundamental en la conservación del patrimonio natural y cultural.

Uno de los momentos centrales de la jornada se ha vivido en la plaza de la Villa, donde el delegado de Urbanismo, Medio Ambiente y Movilidad, Borja Carabante, ha recibido a los pastores y al rebaño.

Durante el acto de bienvenida ha recogido de manos de los Hombres Buenos de la Mesta los 50 maravedís por cada millar de ovejas y cabras, un pago simbólico que recuerda la contribución que los mayorales debían abonar a los procuradores del Concejo de la Villa de Madrid por el paso del ganado, conforme a lo establecido en la Concordia de 1418.

La presencia del rebaño en este enclave histórico ha convertido la plaza de la Villa en uno de los principales puntos de encuentro de la celebración, acercando a madrileños y visitantes una tradición que forma parte de la memoria colectiva de la ciudad.

 

 

Tradición e historia en el centro

El rebaño protagonista de esta edición ha estado compuesto por 1.250 ovejas de las razas castellana, rubia de El Molar y entrefina, junto con 160 cabras guisanderas y de Guadarrama. Los animales han sido guiados por miembros de la Fundación Trashumancia y Naturaleza, entidad vinculada a la promoción y conservación de esta práctica ganadera.

El paso de las ovejas y las cabras por las calles de la capital constituye una de las imágenes más representativas de la fiesta. La edición de este año ha presentado una modificación en el itinerario del rebaño respecto al de convocatorias anteriores.

Los animales han recorrido diferentes calles y espacios emblemáticos del centro histórico, desde la Casa de Campo hasta la plaza de la Villa, pasando por la plaza Mayor o la calle Bailén. La presencia del ganado en espacios habitualmente transitados por vehículos y peatones permite recuperar, aunque sea de forma puntual, la conexión histórica entre Madrid y las rutas ganaderas que atraviesan la península.

 

 

Los antecedentes de la trashumancia se remontan siglos atrás, cuando los desplazamientos estacionales del ganado adquirieron una gran importancia económica y social. La organización de la actividad ganadera estuvo estrechamente vinculada a la creación de normas y acuerdos para garantizar el tránsito de los rebaños y el aprovechamiento de los pastos.

La Concordia de 1418, mencionada durante la ceremonia celebrada en la plaza de la Villa, constituye uno de los elementos históricos que explican la relación entre los pastores y las autoridades municipales. La entrega simbólica de los maravedíes mantiene viva esa memoria y convierte el acto en uno de los momentos más singulares de la celebración.

Desde su recuperación en Madrid en 1994, la Fiesta de la Trashumancia se ha consolidado como una cita del calendario tradicional de la capital. Cada edición ofrece la oportunidad de reivindicar el papel de los pastores y ganaderos, así como la necesidad de preservar las vías pecuarias y los conocimientos vinculados al manejo del ganado.

 

 

 

Ganadería y medio ambiente

Más allá de su dimensión cultural y festiva, esta celebración busca dar a conocer el valor de la ganadería y su papel en la protección del medio natural. El tránsito de los rebaños contribuye al mantenimiento de los pastizales, favorece la dispersión de semillas y ayuda a preservar distintos hábitats.

Además, el pastoreo permite controlar la vegetación y reducir la acumulación de materia combustible, lo que puede contribuir a la prevención de incendios forestales y a una gestión más sostenible del territorio.

La trashumancia también resulta esencial para preservar la actividad ganadera en las zonas rurales y mantener los conocimientos y las costumbres vinculados al pastoreo.

El traslado estacional de los animales, el cuidado de los rebaños y el aprovechamiento de los pastos constituyen prácticas tradicionales transmitidas de generación en generación que forman parte del patrimonio cultural y natural de España.

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