Tres de cada cuatro personas desplazadas por la fuerza en el mundo, es decir, cerca de 90 millones de personas, viven en países con una exposición elevada o extrema a inundaciones, sequías y calor extremo, según un informe de ACNUR publicado este viernes.
Además, más de dos tercios de las que regresaron a sus países durante el primer semestre de este año lo hicieron a lugares altamente vulnerables a amenazas climáticas, lo que pone en riesgo la sostenibilidad de esos retornos.
Durante la última década, los desastres relacionados con fenómenos meteorológicos provocaron más de 255 millones de desplazamientos internos en todo el mundo, el equivalente a unos 70.000 movimientos diarios. Asimismo, las graves inundaciones asociadas a un fenómeno de El Niño muy intenso podrían provocar el desplazamiento de entre 770.000 y tres millones de personas en Somalia, Kenia, Sudán del Sur y Uganda antes de finales de 2026, en función de cómo evolucionen las condiciones.
Además, de aquí a 2050 se prevé que algunos de los campos de refugiados más expuestos al calor registren alrededor de 200 días al año o más con niveles peligrosos de estrés térmico, aproximadamente el doble de la media actual. Entre ellos figuran los situados en Gambia, Eritrea, Etiopía, Senegal y Malí.
Por otro lado, el informe señala que los países frágiles y afectados por conflictos reciben alrededor del 10% de la financiación climática mundial, pese a acoger a muchas de las personas más vulnerables al cambio climático.
El informe da voz a ocho representantes de comunidades desplazadas que se encuentran en primera línea de la crisis climática y ofrece una perspectiva humana sobre cómo el cambio climático agrava los desplazamientos. Según ACNUR, sus testimonios ponen de relieve la capacidad de resistencia de estas comunidades, las soluciones que están impulsando y la importancia de incorporar sus voces a las decisiones climáticas que determinarán su futuro.
El documento recoge iniciativas como sistemas de abastecimiento de agua alimentados con energía solar en el Sahel, proyectos de agricultura adaptada al cambio climático en Uganda y actuaciones de restauración de tierras y manglares en Colombia.
La Agencia de la ONU para los Refugiados trabaja con gobiernos, socios para el desarrollo y el sector privado para respaldar y ampliar estas iniciativas, ayudar a las comunidades a adaptarse y reforzar su autonomía.
Ante la Conferencia de las Naciones Unidas sobre el Cambio Climático (COP31 o Cumbre del Clima), que se celebrará en Antalya (Turquía), del 9 al 20 de noviembre, ACNUR reclama que las personas refugiadas y desplazadas sean incluidas en los planes climáticos nacionales y tengan acceso a la financiación climática.
La organización pide aumentar la inversión a largo plazo en adaptación en contextos frágiles y zonas afectadas por desplazamientos, ir más allá de las respuestas centradas exclusivamente en la ayuda humanitaria a corto plazo y apostar por soluciones sostenibles lideradas localmente, que prevengan nuevos desplazamientos y faciliten retornos seguros y duraderos.
El alto comisionado adjunto de ACNUR para Operaciones, Antón Leis García, ha recalcado que los refugiados están en primera línea de la crisis climática, pero que también forman parte de la solución.
"La COP31 debe marcar un punto de inflexión, reconocer su capacidad de liderazgo y traducir los compromisos ambiciosos en inversiones concretas que lleguen a quienes corren mayores riesgos. Las decisiones que se adopten en esta conferencia deben traducirse en una protección duradera, una mayor resiliencia y un futuro más seguro para millones de personas obligadas a huir", ha señalado.
Cerca de 90 millones de personas desplazadas viven expuestas a riesgos climáticos graves.