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La salud comienza en el grifo de casa

Con una tasa de renovación de apenas el 0,49%, el sistema de agua en España necesitaría 205 años para completar la actualización de sus tuberías actuales. (Foto: Tappwater).

Con motivo del Día Internacional del Agua, se recuerda la necesidad urgente de invertir en tecnologías para garantizar agua potable

Redaccion | Martes 24 de marzo de 2026
El agua potable se percibe como inagotable. Sin embargo, enfrenta riesgos ante la infraestructura envejecida en España, que se estima que se tardará dos siglos en actualizarse. Los expertos manifiestan la necesidad de medidas para proteger la salud pública y la sostenibilidad hídrica.

Nos hemos acostumbrado a que el agua potable parezca un recurso inagotable, pero esa sensación de abundancia es hoy el mayor riesgo para la sostenibilidad.

Con motivo del Día Internacional del Agua, desde la firma de soluciones en filtrado de agua Tappwater ponen el foco en la invisibilidad de este recurso, argumentando que debe dejar de ser un elemento que damos por sentado y pasar a entenderse como el activo más crítico para la salud y la resiliencia climática.

Dos siglos en actualizar nuestra red de agua

Según la guía presentada por Forética, titulada 'El agua en el centro de la estrategia', España enfrenta grandes desafíos estructurales que comprometen la calidad del suministro a largo plazo. Con una infraestructura envejecida, cuya tasa de renovación anual es de apenas el 0,49%, el país se encuentra en una carrera contra el tiempo que está perdiendo.

Para entender la magnitud del problema, los datos muestran que, a un paso tan lento, España tardaría 205 años en poner al día sus tuberías actuales. En el caso del alcantarillado, la situación es aún más alarmante, ya que se necesitarían 303 años para renovar la red existente.

Esta lentitud en las inversiones públicas deja al ciudadano en una posición de vulnerabilidad. Mientras el agua recorre una red que tardará años en actualizarse, los riesgos de contaminación por microplásticos, filtraciones o metales pesados aumentan.

Este envejecimiento, sumado a que el 70% de los fenómenos extremos (sequías o inundaciones) están relacionados con la gestión hídrica –según el Foro Davos 2026–, convierte el grifo del hogar en la última y más importante barrera de defensa para el consumidor.

Sostenibilidad, desde el grifo

Ante un escenario donde el 80% de la población es urbana, la falta de inversión pone en jaque la eficiencia y salud pública. La Unión Europea ya impulsa una economía hidrointeligente, pero mientras la colaboración público-privada escala soluciones a nivel 'macro', la tecnología de filtrado en el punto de consumo se presenta como la solución inmediata y eficaz.

Las soluciones más inmediatas son las que transforman el agua, a través del grifo, en un recurso de alta pureza:

Escudo contra los 'químicos eternos', gracias a tecnologías de nanofiltración, evitando que estos contaminantes lleguen al organismo humano o degraden el entorno.

Mineralización selectiva, que devuelve al agua minerales esenciales como el calcio, el magnesio y el potasio, garantizando una hidratación equilibrada.

Seguridad y movilidad a través de soluciónes portátiles (botellas), que utilizan tecnología inspirada en la NASA para eliminar casi el 100% de los patógenos, permitiendo la autonomía total del usuario incluso ante fuentes de agua no tratada.

“No podemos esperar dos siglos a que las tuberías de nuestras ciudades se actualicen; la salud de las familias requiere soluciones que funcionen hoy mismo”, señalan los expertos. El mensaje es claro: en 2026, la sostenibilidad real empieza en el grifo de cada casa.

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