Isabel Díaz Ayuso, presidenta de la Comunidad de Madrid, ha defendió el desahucio de la vecina de Retiro de 87 años, Maricarmen, este miércoles, como un acto legal y ha criticado al Gobierno de Pedro Sánchez por no modificar las leyes que permiten estos procesos.
La presidenta de la Comunidad de Madrid, Isabel Díaz Ayuso, ha afirmado este jueves que el desahucio de Maricarmen, la vecina del distrito de Retiro que residía desde hace 70 años en la calle de Alcalde Sainz de Baranda, fue "en cumplimiento de la ley" que ha impulsado el propio Gobierno de la nación y ha acusado al presidente, Pedro Sánchez, de alentar la "quema de calles".
"Ayer se produjo un desahucio de los 25.500 que se ejecutan todos los años en España, a manos de la Policía Nacional, que la gestiona el Gobierno. Por orden judicial, no por otro motivo, no es una decisión nuestra, en cumplimiento de una ley y de unas leyes que este Gobierno y sus socios han tenido ocho años para modificar, si no estaban de acuerdo con ellas", ha asegurado la dirigente regional en un foro organizado por el Círculo de Empresarios.
Así, ha censurado que, en estos ocho años, el Gobierno ha prometido 184.000 viviendas y no ha "construido ninguna", pero sí ha puesto en marcha una ley de vivienda "absurda", que lo único que está promoviendo es que los precios "se sigan disparando", además de que no se construye vivienda "al ritmo de lo que se necesita".
Ayuso ha subrayado que el mercado de venta y alquiler de vivienda "se están viendo perjudicados" y ha valorado que es evidente que esto causa "un perjuicio tremendo a la economía, también al talento y especialmente a los jóvenes".
"Además, por desahucios, el número mayor se está ejecutando en Cataluña, en Andalucía, en Comunidad Valenciana y, a larga distancia, en Madrid. Fíjense qué incoherencia. Por cada desahucio que hay en Madrid, se producen cinco en la Cataluña de (Salvador) Illa y de Sánchez, por cierto, comprando voluntades que luego no funcionan", ha apuntado.
Sobre el caso concreto de Maricarmen, y en declaraciones a 'Cuatro', ha afirmado que lo que está pidiendo la izquierda es que se cumpla "una ley franquista" y ha criticado que durante los gobiernos de Felipe González se pusieron en marcha "dos leyes socialistas que acababan con la renta antigua y que ponían coto a este proceder de alquileres nos encontramos con esta situación".
"Lo que han hecho los jueces es aplicar la ley", ha señalado la líder del Ejecutivo madrileño, si bien ha defendido que las administraciones, "desde el punto de vista responsable", lo que han hecho es ofrecerle una alternativa a esta mujer, en concreto, y a nivel regional, dos residencias. "En nuestro caso, es que no podemos hacer otra cosa. Yo no soy la que manda a la Policía Nacional, es el Gobierno de Pedro Sánchez", ha apuntado.
Asimismo, ha subrayado que una cosa es que el desahucio se produzca en Madrid y otra "que la culpa o la responsabilidad" sea de la Comunidad, porque ella "no gobierna ni sobre la Policía, no sobre la Justicia", aunque Sánchez se crea que está "por encima de los tres poderes del Estado".
Sánchez promueve la "quema de calles"
Después de que este miércoles, cerca de 10.000 personas se concentraran frente al ático de Chamberí, que adquirió la Comunidad de Madrid, la presidenta madrileña ha criticado que Sánchez, con los "problemas importantes" que sufre España, haya decidido ir a una reunión de la ONU a "promover la quema de calles, que es lo más peligroso y pernicioso para la prosperidad de todos".
"Esas protestas, desde que hemos empezado septiembre, están siendo más violentas. Y no van a dejar de estarlo. Y por eso lo que nosotros queremos advertir es del ambiente que van a tener que sufrir los madrileños y todos aquellos que exponen, estudian, trabajan, viven en la Comunidad de Madrid, porque van a ser presos de esta situación", ha avisado.
En esta línea, Ayuso ha cargado contra las "algaradas" que se están promoviendo en España y que alienta el propio presidente, algo que asegura que hace contra ella, porque lo que quieren es "desahumanizar y acosar".
Cree que lo que están promoviendo es "un ambiente irrespirable de tensión", que busca "reventar el esfuerzo de todos" y que especialmente afecta a las empresas en su día a día.
"Este clima no favorece a la inversión, no da ninguna seguridad y es el motivo principal por el que muchas empresas gustosamente irían a otros muchos lugares a llevar prosperidad", ha señalado.