El envejecimiento cerebral implica cambios fisiológicos como lentitud en el procesamiento de información, fallos leves de memoria y dificultades de concentración. La plasticidad cerebral permite adaptaciones, pero los síntomas graves requieren evaluación médica.
Con el paso del tiempo, el cerebro experimenta una serie de modificaciones esperables y fisiológicas, aunque se trata de un proceso lento y no uniforme.
“Entre estas modificaciones podemos incluir la lentitud a la hora de procesar la información, fallos leves de memoria, pérdida de la concentración o cambios estructurales en el cerebro”, señala la Dra. Lucía Vidorreta Ballesteros, especialista en neurología del Hospital Quirónsalud San José, que en 2026 celebrará su Centenario.
Lentitud en el procesamiento
El envejecimiento cognitivo normal conlleva cierta lentitud para procesar la información, aunque, no obstante, la capacidad de razonamiento se mantiene.
Fallos leves de memoria
Algunas manifestaciones pueden ser olvidar un nombre y recordarlo después, o perder momentáneamente el hilo de una conversación.
Hay que tener en cuenta que estos fallos pueden ser normales y suelen deberse a dificultades de recuperación, no a una pérdida real de la memoria almacenada.
Atención menos sostenida
Mantener la concentración durante largos periodos puede resultar más difícil, sobre todo en entornos con múltiples estímulos.
Cambios estructurales leves
Con el envejecimiento normal –no patológico– se producen cambios estructurales progresivos en el cerebro, previsibles y bien estudiados. No implican necesariamente enfermedad ni deterioro cognitivo.
- Disminución del volumen cerebral (atrofia leve): reducción gradual del volumen total del cerebro (corteza prefrontal, lóbulos temporales y en menor medida, parietales).
- Adelgazamiento de la corteza cerebral.
- Ligera reducción del volumen del hipocampo. Puede afectar a la velocidad de consolidación de la memoria, no a la memoria básica. Una atrofia marcada no es normal y debería ser estudiada.
Sin embargo, ¿por qué muchas personas envejecen bien cognitivamente?
El cerebro posee una gran capacidad de adaptación –llamada plasticidad cerebral–, de forma que puede reorganizarse, crear nuevas conexiones y compensar cambios estructurales, incluso en edades avanzadas. Este concepto, conocido como reserva cognitiva, explica por qué personas con estilos de vida activos mantienen un buen funcionamiento mental durante décadas.
No obstante, hay cambios que no forman parte del envejecimiento saludable, no son normales y por tanto requieren de valoración médica, como pueden ser, entre otros:
- Olvidar información reciente importante.
- Repetir las mismas preguntas de forma constante.
- Dificultad para orientarse en lugares conocidos.
- Problemas para realizar tareas habituales.
- Cambios significativos de personalidad o conducta.
Cuando los síntomas interfieren con la autonomía, hablamos de deterioro cognitivo o de demencia, que es un proceso distinto al envejecimiento normal (OMS, 2019).
La detección precoz es fundamental, por lo que es recomendable consultar con un profesional si los síntomas progresan con rapidez, la familia nota cambios relevantes o se pierde independencia en la vida diaria.
“Hay que tener en cuenta que envejecer no equivale a perder la memoria y que olvidos leves y una cierta lentitud pueden ser normales, pero lo importante es el impacto en la vida diaria. Entender el cerebro reduce el miedo y ayuda a cuidarlo mejor, por lo que una atención temprana por parte del neurólogo contribuye a un óptimo funcionamiento del sistema nervioso”, concluye la Dra. Vidorreta.