Este viernes, 6 de febrero, se celebra a Santa Dorotea, patrona de los fruteros. En esta tribuna de opinión, Luis Pacheco rinde homenaje a esta profesión familiar, que ha ejercido durante cinco décadas, con el objetivo de enriquecer "la vida de nuestros clientes con sabor y salud".
Este viernes, 6 de febrero, se celebra Santa Dorotea, que es la patrona de los fruteros, y en su honor se realizan actos y entregas de premios o reconocimientos.
Quisiera, en una breves líneas, rendir homenaje a esta bendita profesión, en la que me he empleado ya cinco décadas y que lo fué de mis abuelos, padres y hoy lo es de mis hijos.
Es una labor apasionante la de seleccionar y preparar los mejores manjares que produce nuestra agricultura, nuestros campos y huertas, y ofrecerlos a nuestros vecinos, amigos y visitantes, que a modo de clientes vienen a vernos para engalanar sus mesas con platos y postres que les aporten sabor, salud y felicidad.
Hace unos años, en un programa de televisión, su presentadora, Inmaculada Galván, me preguntó cómo era el oficio de frutero. Esto fue lo que le contesté:
"Ser frutero es:
Madrugar, desayunar, conducir, pagar, llegar,
aparcar, ver, probar, calibrar,
seleccionar, pensar, negociar
y SOÑAR...
También cargar, pesar
organizar, ordenar, escoger,
regresar, volver, conducir,
llegar, abrir, limpiar, colocar,
exponer, enseñar, aleccionar, cartelizar,
y SOÑAR y SOÑAR...
Vender, despachar, recomendar, sugerir, aconsejar, recetar, pesar, envasar, embolsar, degustar, educar, motivar, sugestionar,
y SOÑAR y SOÑAR y SOÑAR...
También concluir, repasar, apuntar, telefonear, recoger, cajear, sumar, balancear, reconducir, volver, llegar, cenar, anochecer, tributar, pagar, informar, descansar y SOÑAR y SOÑAR y SOÑAR y SOÑAR...
Esto es, en resumen, ser futero, nada aburrido, nada alienante y si muy enriquecedor y apasionante".