La cefalea en niños y adolescentes es común y afecta al 60% de ellos, pero a menudo es subestimada. Requiere un diagnóstico adecuado y tratamiento preventivo, así como mayor formación y acceso a especialistas en neuropediatría.
La cefalea en la infancia y la adolescencia es una patología frecuente, pero sigue siendo una enfermedad infravalorada e invisible para la sociedad.
Según el neuropediatra Adrián García Ron, portavoz de la Sociedad Española de Neurología Pediátrica (SENEP), alrededor del 60% de los niños y adolescentes sufren cefalea en su vida diaria, y entre un 7,7 y un 9,1% padecen migraña, la forma más habitual en estas edades.
Pese a su elevada incidencia, continúa recibiendo menos atención de la que merece, aunque constituye una de las principales causas de absentismo escolar y deterioro de la calidad de vida.
El especialista advierte de que los menores con dolor de cabeza suelen presentar peor rendimiento académico, faltan más a clase y ven alteradas su vida social y familiar. Además, esta situación también afecta a su entorno cercano.
El Dr. García Ron subraya que, en muchas ocasiones, la cefalea pediátrica está subestimada incluso por algunos profesionales sanitarios, lo que puede derivar en diagnósticos imprecisos o tardíos, derivaciones tardías a especialistas, tratamientos inadecuados y un uso excesivo o incorrecto de analgésicos.
Todo ello, no sólo prolonga el sufrimiento del paciente, sino que aumenta el riesgo de cronificación, ya que hasta un 73% de los niños con cefalea crónica seguirán padeciéndola en la edad adulta.
Desde la SENEP se insiste en que, cuando las cefaleas son frecuentes, alteran el día a día del menor, requieren tratamiento preventivo o presentan signos de alarma, es necesario derivar al paciente a Neuropediatría.
Para facilitar esa detección precoz, la sociedad recuerda la utilidad de la regla nemotécnica 'SNOOPY', que ayuda a identificar señales de alarma como síntomas sistémicos, signos neurológicos, inicio brusco, localización occipital, empeoramiento con el esfuerzo, cambios posturales, progresión del dolor, ausencia de antecedentes familiares de migraña y aparición en edades tempranas.
La SENEP también destaca la importancia de realizar un diagnóstico adecuado, basado en una historia detallada y una exploración dirigida, para evitar pruebas innecesarias, prevenir tratamientos ineficaces y reducir el abuso de analgésicos. Aunque la mayoría de los casos no se deben a causas graves, sí requieren una correcta clasificación para tratarlos eficazmente.
En los últimos años, han surgido nuevas terapias, como los bloqueos anestésicos, la toxina botulínica, los anticuerpos anti-CGRP, los gepantes o la neuromodulación. Por ello, la SENEP reclama más formación, mejor acceso a especialistas y el desarrollo del Área de Capacitación Específica en Neuropediatría en España, actualmente en espera.