Se desmiente que las zanahorias potencien el bronceado, enfatizando que la protección solar es esencial. Aunque ciertos alimentos pueden alterar temporalmente el tono de la piel, no reemplazan la fotoprotección.
La profesora titular de Farmacología de la Universidad Europea de Andalucía, Laura Redondo, ha desmentido la falsa creencia de que consumir grandes cantidades de zanahorias acelera y potencia el bronceado de la piel, y ha recodado que la protección solar "es insustituible".
"Aunque ciertos alimentos de temporada pueden alterar la tonalidad cutánea de forma temporal, en ningún caso sustituyen la necesidad de aplicar una protección solar adecuada frente a la radiación ultravioleta", ha manifestado, al tiempo que ha subrayado que lo contrario "no tiene fundamento científico".
En este sentido, Redondo ha explicado que al comer mucha zanahoria, el betacaroteno, un pigmento natural presente en este vegetal, tiende a acumularse en las capas más externas de la epidermis. Este proceso, denominado médicamente como carotenodermia, genera una coloración ligeramente amarillenta o anaranjada que suele interpretarse de forma errónea como un bronceado.
No obstante, este cambio de tono "no tiene nada que ver con el bronceado propiamente dicho, puesto que este último depende de la melanina y de la exposición a la radiación ultravioleta, y no de un aporte nutricional específico", ha aclarado, para añadir que "no existen pruebas sólidas de que el consumo de ciertos alimentos, como la zanahoria, aumente de forma significativa el tono de la piel en humanos".
Alimetación no es fotoprotección
Además, y a pesar de que una dieta rica en antioxidantes contribuye a neutralizar el estrés oxidativo generado por la radiación ultravioleta, ha advertido de que este efecto protector "es sumamente limitado".
"Al asimilar alimentación con fotoprotección se corre el riesgo de provocar una falsa sensación de seguridad, que puede llevar a exposiciones solares prolongadas sin protección adecuada, aumentando el daño cutáneo acumulado", ha apuntado.
Ante ello, ha declarado que prescindir de medidas físicas por confiar en la dieta puede exponer a la piel a daños irreparables en el ADN celular. De hecho, "se estima que entre el 75 y el 90% de los melanomas están relacionados directamente con la exposición a la radiación ultravioleta, un riesgo clínico que incluye también quemaduras graves y envejecimiento prematuro", ha especificado.
Por ello, ha insistido en que "la fórmula ideal combina nutrición, hidratación y protección". De cualquier forma, el "pilar fundamental" es protegerse del sol, por lo que "el verdadero seguro para evitar problemas en el futuro es tan sencillo como usar crema protectora con frecuencia, evitar las horas centrales del día y protegernos físicamente con sombreros o ropa", ha concluido.