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Carabante ha supervisado la finalización de la campaña en el parque Juan Carlos I de Barajas, este miércoles

Los trabajos de control de la oruga procesionaria concluyen con la retirada de 53.500 nidos en los parques madrileños

El delegado de Urbanismo, Medio Ambiente y Movilidad, Borja Carabante, acompañado del concejal delegado de Limpieza y Zonas Verdes, José Antonio Martínez Páramo, y del concejal de Barajas, Juan Peña, ha visitado este miércoles el parque Juan Carlos I, lugar donde están finalizando los trabajos de control y reducción de la oruga procesionaria.
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El delegado de Urbanismo, Medio Ambiente y Movilidad, Borja Carabante, acompañado del concejal delegado de Limpieza y Zonas Verdes, José Antonio Martínez Páramo, y del concejal de Barajas, Juan Peña, ha visitado este miércoles el parque Juan Carlos I, lugar donde están finalizando los trabajos de control y reducción de la oruga procesionaria. (Foto: Ayuntamiento de Madrid)
Por Redacción Este
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promanillosmasinteresmadridcom/12/1/12/29
miércoles 04 de marzo de 2026, 20:52h
El Ayuntamiento de Madrid ha retirado más de 53.500 nidos de oruga procesionaria en 21 distritos para proteger la salud pública y el arbolado. La campaña incluye cuatro fases sostenibles, desde trampas hasta tratamientos fitosanitarios, y se enfoca en áreas infantiles y parques.
Estos trabajos que protegen el arbolado urbano son clave para garantizar la seguridad de los madrileños que visitan las zonas verdes y se desarrollan con especial intensidad en espacios forestales con áreas de pinares como Casa de Campo y Dehesa de la Villa.
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Estos trabajos que protegen el arbolado urbano son clave para garantizar la seguridad de los madrileños que visitan las zonas verdes y se desarrollan con especial intensidad en espacios forestales con áreas de pinares como Casa de Campo y Dehesa de la Villa. (Foto: Ayuntamiento de Madrid)

El Ayuntamiento de Madrid ha finalizado la campaña de control de la oruga procesionaria con la retirada de más de 53.500 nidos, encontrados en los parques de los 21 distritos de la ciudad.

"Cada año lo desarrollamos porque la presencia de estas orugas tiene efectos negativos para el arbolado, también pueden ser muy molestas y pueden generar urticaria a los madrileños, a los visitantes y a las mascotas, que pueden tener problemas serios de salud", ha explicado en declaraciones a los periodistas el delegado de Urbanismo, Medio Ambiente y Movilidad, Borja Carabante, durante su visita al parque Juan Carlos I.

En concreto, se han eliminado más de 53.500 bolsones entre de enero y febrero, mientras que la campaña pasada registraron más de 70.000. La variación del número de nidos de la procesionaria difiere en función de factores climáticos y ecológicos, que afectan a su reproducción y supervivencia.

En este sentido, el delegado ha indicado que hay más presencia de bolsones cuando se experimenta un mercurio más templado. Sin embargo, las lluvias y las temperaturas de este invierno, además de los trabajos realizados el pasado año, han permitido esta reducción.

Respecto a las actuaciones, se llevan a cabo en los parques y zonas verdes de Madrid durante los meses estivales y se prolongan hasta finales de febrero o principios de marzo. Es en estos últimos meses cuando las orugas descienden de los árboles para enterrarse en el suelo e iniciar el proceso de metamorfosis que culminará con la aparición de los ejemplares adultos.

En pinares y arbolado

De esta forma, Carabante ha detallado que las labores de control se han centrado en los pinares, una de las especies arbóreas más susceptibles de albergar este insecto, y en el arbolado, donde la presencia de las orugas puede causar "mayores molestias a los visitantes".

Por ello, las actuaciones han sido más intensas en parques forestales, como la Casa de Campo, la Dehesa de la Villa o la Finca de Tres Cantos. También, en los parques del Pinar de la Elipa, el Pinar de San José y el de la Ventilla, entre otros.

Asimismo, los trabajos se han intensificado áreas infantiles, espacios estanciales y entornos próximos a centros escolares, con el objetivo de minimizar cualquier riesgo para la salud pública.

Cuatro fases, respetuosas con el entorno

El programa de control de la procesionario se desarrolla, a lo largo del año, en cuatro fases sostenibles y respetuosas con el ecosistema urbano. La primera se realiza durante el verano y consiste en la colocación de trampas con feromonas sexuales que capturan a los machos y evitan el apareamiento. Esta medida busca reducir la puesta de huevos. En concreto, en la campaña actual, se han instalado 4.962 trampas en distintas zonas verdes municipales.

Después, la segunda fase, que tiene lugar en octubre y noviembre, aplica la técnica de endoterapia en árboles seleccionados, especialmente aquellos de difícil acceso. Esto consisten en introducir productos fitosanitarios autorizados en la savia del árbol, de manera que llegan a las hojas de las que se alimentan las orugas y las eliminan de forma controlada. El tratamiento se ha aplicado en más de 7.200 ejemplares de árboles altos, en patios interiores o en zonas donde la retirada manual resulta inviable.

En cuanto a la tercera fase, se centra en la retirada mecánica de los nidos durante los meses de enero y febrero. Así, los que se sitúan principalmente en las copas de pinos y cedros, se eliminan mediante tijeras de pértiga o plataformas elevadoras.

Por último, como fase preventiva adicional, en febrero se colocan anillos perimetrales alrededor de los troncos de los árboles. Estos dispositivos impiden que las orugas desciendan al suelo, evitando las procesiones características y reduciendo el riesgo de contacto con personas y animales. En la campaña actual, se han instalado 5.357.

Todas estas actuaciones se han desarrollado en el marco de los contratos vigentes de conservación, mantenimiento y limpieza de las zonas verdes, del arbolado viario y de los parques y viveros municipales de la ciudad de Madrid.

De forma paralela, el Consistorio pretende promover la biodiversidad urbana fomentando la presencia de aves insectívoras como herrerillos y carboneros, que actúan como depredadores naturales de la procesionaria.

Salud del arbolado

Por otra parte, la presencia de la oruga procesionaria supone una amenaza para la salud de los pinos y otras especies de coníferas, ya que el sistema de alimentación de estos insectos se basa en las hojas. Esta defoliación limita la capacidad del árbol para realizar la fotosíntesis, lo que altera sus funciones vitales.

Ante esta situación, las campañas de control pretenden reducir de forma progresiva la intensidad de las infestaciones y evitar daños acumulativos en el arbolado. Además, cuando un árbol se ve obligado a regenerar sus hojas de manera continuada, consume gran parte de sus reservas energéticas.

Todo ello, provoca que la especie se debilite y que aumente su vulnerabilidad frente a otras plagas, hongos y enfermedades. Las infestaciones repetidas pueden provocar un deterioro irreversible de la estructura del árbol y, en los casos más graves, su muerte.

Recomendaciones a tener en cuenta

Por su parte, el subdirector general de Parques y Viveros del Ayuntamiento de Madrid, Antonio Morcillo, ha recordado la importancia de evitar cualquier acercamiento a las orugas procesionarias, sobre todo entre los menores y las mascotas.

En este sentido, ha explicado que, ante una situación de amenaza, las orugas pueden desprender pelos urticantes capaces de provocar reacciones en la piel, los ojos y las mucosas. Además, entre los meses de diciembre y marzo, cuando alcanzan sus estadios finales, su capacidad urticante es mayor.

Asimismo, en caso de detectar la presencia de orugas procesionarias, Morcillo ha recomendado llamar al teléfono gratuito 010 para que los servicios municipales actúen en la zona afectada.

En caso de entrar en contacto con las orugas, el subdirector general ha indicado la necesidad de acudir a un centro de salud para que los médicos puedan aplicar los procedimientos sanitarios "adecuados".

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