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En abril de 1939, unos 20.000 prisioneros republicanos fueron concentrados en el antiguo campo vallecano

Unos 20.000 prisioneros republicanos llegaron a concentrarse en abril de 1939 en el antiguo campo del Rayo Vallecano, utilizado por el bando franquista como campo de concentración tras la toma de Madrid.
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Unos 20.000 prisioneros republicanos llegaron a concentrarse en abril de 1939 en el antiguo campo del Rayo Vallecano, utilizado por el bando franquista como campo de concentración tras la toma de Madrid. (Foto: Archivo Historico del Ejercito del Aire)

Barro, hambre y hacinamiento: cuando Franco transformó el estadio del Rayo en un campo de concentración

Por Redacción Sur
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promanillosmasinteresmadridcom/12/1/12/29
domingo 12 de julio de 2026, 12:53h
Actualizado el: 12/07/2026 13:55h
En abril de 1939, unos 20.000 prisioneros republicanos fueron concentrados en el antiguo campo del Rayo Vallecano, en condiciones inhumanas. Muchos murieron por hambre y enfermedades. Un proyecto de investigación busca recuperar su memoria, a través de testimonios familiares.
Juan Jiménez Mancha es autor del libro 'Los orígenes del Rayo Vallecano' y coordinador del proyecto de investigación.
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Juan Jiménez Mancha es autor del libro 'Los orígenes del Rayo Vallecano' y coordinador del proyecto de investigación. (Foto: Agencias)

Unos 20.000 prisioneros republicanos llegaron a concentrarse en abril de 1939 en el antiguo campo del Rayo Vallecano, utilizado por el bando franquista como campo de concentración tras la toma de Madrid.

Donde los aficionados animan al equipo franjirrojo en la actualidad, los presos soportaron, durante más de una semana, hacinamiento, hambre, enfermedades, malos tratos y, en algunos casos, llegaron a la muerte.

Durante la Guerra Civil española, Vallecas fue una de las zonas más castigadas en los combates para la dominación de Madrid, especialmente en el último trimestre de 1936 y el primero de 1937, con constante fuego de artillería y bombardeos aéreos sobre las posiciones republicanas, según recoge Juan Jiménez Mancha en su libro 'Los orígenes del Rayo Vallecano'.

Tras la caída de la capital, el estadio dejó de ser un recinto deportivo para convertirse, durante días, en un campo de concentración improvisado, destinado a los soldados republicanos hechos prisioneros que, en su mayoría, procedían de zonas rurales de Castilla, Extremadura o Andalucía.

Miles de personas acudieron al campo tras los llamamientos difundidos por las autoridades franquistas a través de la radio, que les instaban a presentarse para evitar ser acusados de rebelión. Esta llamada masiva provocó que en los primeros días hasta 20.000 personas se concentraran en un recinto cuya capacidad rondaba entonces las 18.000 localidades.

El lugar donde hoy se celebran los goles del Rayo quedó completamente desbordado por la llegada masiva de prisioneros.


Barro, hambre y hacinamiento

"Las condiciones son mucho más penosas y fuertes de lo que imaginábamos", destaca Mancha en una entrevista. Archivero y bibliotecario jubilado, coordina un proyecto de investigación que busca recuperar la memoria de este campo de concentración a partir de testimonios familiares y documentación histórica.

Durante aproximadamente la semana que duró el campo de concentración, los prisioneros permanecieron prácticamente sin alimentos. "Incluso se comían su propio vómito", ha especificado Mancha, quien añade que muchos sufrían enfermedades derivadas de la guerra o infecciones al permanecer a la intemperie.

Según los testimonios recopilados, algunos fallecieron por enfermedades como el tifus o la tuberculosis, mientras que otros fueron fusilados o trasladados en camiones hacia un destino que nunca llegó a conocerse. De los cerca de 20.000 prisioneros concentrados inicialmente, el 4 o 5 de abril permanecían alrededor de 9.500.

Aparte de las condiciones inhumanas en las que vivían, las lluvias de aquellos días convirtieron el césped y la carbonilla del estadio en un gran barrizal. A ello se sumaban unas gradas de cemento resbaladizas y el frío de los primeros días de la primavera, unas condiciones que agravaban aún más la situación de los prisioneros.

Hasta el momento, el proyecto ha reunido unos 35 testimonios de descendientes de personas que pasaron por el campo. Estas historias han sido contrastadas con documentación de archivo y publicaciones de prensa de la época.

Entre estos testimonios, hay muchos aficionados del Rayo Vallecano. Mancha confía en que la difusión de esta investigación anime a otros descendientes a compartir sus historias y se pueda seguir reconstruyendo este episodio de barbarie.

Las mujeres, heroínas de la época

Los familiares y los dueños de las pensiones donde se quedaban en Madrid estos prisioneros acudían hasta las inmediaciones del campo para llevarles mantas para el frío o comida.

Entre ellos, destaca el papel de las mujeres. "Eran auténticas heroínas de la época, porque se jugaban el tipo llevando comida o enseres a sus maridos o hijos que estaban en el campo", asegura Mancha.

A su juicio, este episodio tan cruel de la historia de España ha estado silenciado durante décadas porque, durante la dictadura franquista, estaba prohibido hablar de él y después, no se estudió para no reabrir heridas y porque había tanto que recuperar que pasó a un segundo plano.


Un libro, en 2027

El proyecto para recuperar la memoria del campo de concentración nació en abril de 2025, durante una jornada de memoria histórica organizada por el grupo de aficionados Bukaneros para homenajear a los represaliados.

Lo que comenzó con la recopilación de testimonios entre personas cercanas fue creciendo gracias a las redes sociales y a la difusión de la iniciativa, hasta reunir, por el momento, unos 35 testimonios de descendientes de antiguos prisioneros gracias a estas jornadas, las redes sociales y los medios de comunicación que les dan voz.

Todas estas historias quedarán recogidas en un libro que saldrá a la luz en 2027. En octubre de este año, comenzarán los trabajos de edición y maquetación, y ya a principios de 2027 será enviado a imprenta para ser publicado. Por el momento, es "el único libro" que refleja las historias de un campo de concentración en Madrid.

La obra incluirá un texto principal redactado por Mancha, notas para saber quién ha contado ese testimonio, frases textuales, una lista con los nombres y apellidos de los prisioneros, imágenes, memorias manuscritas y grabaciones de audio en la que el padre de un descendiente cuenta como vivió la guerra, entre otros.

Además del libro, los impulsores del proyecto quieren desarrollar iniciativas culturales y educativas, como, por ejemplo, ir a los colegios para divulgar este episodio histórico y que la historia no se quede en un tintero como ocurrió hace años.

"Queremos recuperar esta historia maldita", reivindica el coordinador, quien también recuerda que el campo fue inaugurado en 1930 y acogió partidos de equipos como el Atlético de Madrid, porque el Rayo comenzó a jugar en los años 50.

Proyecto autogestionado, sin partidos políticos

Por el momento, los impulsores continúan en la fase de recopilación de testimonios y han negado la participación a partidos políticos. "Es un proyecto autogestionado, en el que queremos hacer nuestra historia y después estaremos abiertos a colaboraciones", manifiesta Mancha, que aunque no es Bukanero es aficionado del Rayo junto a su hijo y no se pierde ningún partido desde el fondo del estadio.

Al proyecto se han unido también historiadores, fotógrafos, periodistas, un profesor de Historia Medieval, 20 descendientes de prisioneros, jóvenes, a los que Mancha pone en valor que participen, y, por supuesto, gente de los Bukarenos. Además, coincide con el 50 aniversario del actual campo de Vallecas, porque donde ocurrió toda esta barbarie fue el antiguo.

Mancha afirma que hay una gran falta de conocimiento de los campos de concentración. "Se sabe muy poco, por eso queremos que se sepa más", asegura. Destaca que Vallecas tiene una "identidad propia muy acusada y el barrio está muy orgulloso de ello y de su historia" y remarca que a la afición le llama "mucho la atención" que este campo de concentración haya salido a la luz.


Presencia en las 'Fiestas de la Karmela'

El proyecto tendrá también presencia en las fiestas de la Karmela, que se celebrarán del 16 al 19 de julio, en Puente de Vallecas, a través de un artículo en el fanzine de la cita.

Además, el jueves 16 se hará una ruta-pasacalles por lugares significativos vinculados a la memoria histórica de Vallecas. Contará con cinco paradas, siendo una de ellas en las inmediaciones del estadio donde se hablará del campo de concentración y se rendirá homenaje a los represaliados.

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